Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía Aquello también puso en pie a Maisie; su compañera se había alejado unos cuantos pasos y se había detenido. Se miraron como nunca anteriormente, y la señora Wix pareció pavonearse de su impecabilidad.
—¡Si a eso vamos, ¿Sir Claude no le paga también a usted! —exigió su desventurada alumna.
Ante esto la señora Wix dio un brinco sin moverse de su sitio:
—¡Eres un caso perdido! —Lo espetó con un gemido de violencia; tras lo cual, con otra convulsión, echó a andar sin mirar atrás.
Maisie volvió a dejarse caer sobre el banco y se echó a llorar.