Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía —¡Tiene miedo de ella! Ella le ha prohibido escribirnos. —Maisie ya sabía que él tenía miedo; pero en este momento la mención de ello realizada por su compañera produjo dos inesperados efectos. El primero fue que ella se preguntara con tácito reproche cómo era capaz la señora Wix, cuya devoción por Sir Claude no era a fin de cuentas inferior a la que sentía ella misma, de introducir en semejante alusión semejante sarcasmo siniestro; el segundo fue que inopinadamente se vio inmersa en una visión más lúcida de la referida alusión. También ella había tenido miedo, como ya hemos visto, de las personas de quienes tenía miedo Sir Claude, y consiguientemente había sentido su debida cuota de aprensión latente hacia la señora de Beale. Lo que en el momento presente ocurrió, empero, fue que, mientras que aquella comprensiva afinidad había resultado inoperante en relación a él, la base de la misma se perfiló tenuemente como una razón de egoístas alarmas. Esta meditación aún no la había llevado demasiado lejos cuando la señora Wix tornó a hablar, y con una brusquedad tan grande como para casi semejar improcedente—: ¿Nunca te ha sucedido sentir celos de ella?