Lo que Maisie sabía

Lo que Maisie sabía

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

7

En verdad fue coherente con dicha intensidad el hecho de que un día, al volver de un paseo con la doncella, Maisie se encontrara a la señora Wix en el vestíbulo, sentada allí en la banqueta que por lo común ocupaban los repartidores de telegramas que llamaban a menudo a la puerta de Beale Farange y que se sentaban pacientemente a esperar mientras que, en el cuarto de éste último, las contestaciones a estos mensajes cobraban forma con la colaboración de bocanadas de humo y refunfuños. A Maisie le había parecido, cuando su mutua despedida, que la señora Wix había llegado a los últimos límites de la capacidad estrujadora, mas ahora sintió que esos límites estaban siendo sobrepasados y que la duración del abrazo de su visitadora era una réplica directa al veto de la señorita Overmore. Comprendió en una iluminación súbita cómo se había hecho posible esta visita: comprendió que la señora Wix, al acecho permanente de una oportunidad, debía de haberse colado en casa al abrigo de la circunstancia de que papá, obsesionado todo el rato con la idea de la escuela a despecho de las discusiones, hubiera insistido implacablemente en la compañía de su discutidora para realizar una excursión de tres días a Brighton. Cierto que cuando Maisie explicó la ausencia de ambos y el importante motivo de ésta, la señora Wix adoptó una expresión tan llamativa que no pudo sino proceder de una sensación de extrañeza. En realidad, tal detalle chocante hizo acto de presencia tan sólo para desvanecerse al punto, pues justo en el momento en que, de acuerdo con aquel ánimo, la señora Wix se arrojaba de nuevo a los brazos de su amiguita, un cabriolé cargado de abultadas maletas se detuvo traqueteando a la puerta y la señorita Overmore descendió de él. La conmoción del encuentro de ésta última con la señora Wix fue menos violenta de lo que al verla llegar se temió Maisie y no interfirió en modo alguno en el tono amistoso con que la señorita Overmore, bajo la mirada de su rival, le explicó a su pequeña discípula que había vuelto un día antes de lo previsto debido a una especial razón. Había dejado a papá —en vaya alojamiento tan bonito— en Brighton; mas él regresaría a su dulce y querido hogar al día siguiente. En cuanto a la señora Wix, en charlas posteriores la compañera de papá le brindaría a Maisie la expresión adecuada para calificar la disposición que adoptó dicho personaje: la señora Wix «se plantó» enfrente de ella de una forma que la propia niña consideró sorprendente en el momento de los hechos. Por lo demás, esto último ocurrió tras de que la señorita Overmore hubiera levantado su interdicto hasta el punto de hacer un ademán señalando hacia el comedor, donde, en ausencia de invitación alguna a tomar asiento, apenas resultó sino natural que hasta la pobre señora Wix tuviera que plantarse enfrente. Sin pérdida de tiempo Maisie inquirió si en Brighton, esta vez, había salido algo en limpio de la posibilidad de que ella acudiera a una escuela; a lo cual, para su gran sorpresa, la señorita Overmore, que siempre había repudiado con vehemencia aquel proyecto, respondió tras un instante y casi como si la señora Wix no se encontrara allí:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker