Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿Antes de tomar una decisión? Muy bien, muy bien. —Se habÃa puesto el sombrero, pero aún hubo de encender un cigarrillo. Fumó unos instantes, con la cabeza echada hacia atrás, mirando al techo; después dijo—: No hay que olvidar una cosa, y tengo derecho a hacértela notar: nosotros reemplazamos a tus progenitores de un modo absoluto. Ha sido su abandono, su extrema vileza, lo que nos ha conferido esa responsabilidad. Nunca una niña ha sido entregada y otorgada de un modo más total. —Pareció repetir esto, concentrado en el techo, a través del humo, como para aclararse a sà mismo las ideas. Tras una pausa ello lo llevó un poco más lejos Aunque reconozco que a cada uno de nosotros por separado.
En aquel momento y en aquella actitud él le dio tal sensación de desear, por asà decirlo, estar de su parte —de parte de lo que desde todos los puntos de vista fuera más adecuado y sabio y grato para ella—, que ella sintió un repentino anhelo demostrarse parejamente delicada y generosa, parejamente atenta a los intereses de él. Y ¿cuáles eran éstos sino los de hacer «reglamentarias» sus existencias del modo que él acababa de proponer?
—A cada uno de vosotros por separado —ratificó consiguientemente ella con gran seriedad—. Pero, ¿no te acuerdas?, yo fui quien os unió.