Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía Después de la desbandada de la señora Wix, la señorita Overmore pareció cobrar conciencia de no estar lo que se dice en situación de censurar la segunda unión de Ida Farange; pero sacó del cajón de la mesa la fotografía de Sir Claude y, allí de pie y delante de Maisie, la examinó con cierto detenimiento.
—¿A que es guapo? —preguntó ingenuamente la niña.
Su compañera titubeó.
—No, es espantoso —contestó con sequedad, para sorpresa de Maisie. Pero permaneció otro minuto considerando aquella imagen, tras lo cual le restituyó el retrato. A la propia Maisie se le antojó que éste despedía un hechizo renovado, conque se notó turbada, pues nunca anteriormente se le había presentado el caso de hallarse en desacuerdo con su hermosa amiga. De forma que lo más a que se atrevió fue a preguntar qué debía hacer entonces con él: ¿debía guardarlo meticulosamente donde no estuviera visible para ofender? Ante esto la señorita Overmore volvió a sumirse en cavilaciones; tras lo cual dijo inesperadamente—: Ponlo sobre la repisa de la chimenea en nuestro cuarto de dar clases.
Maisie experimentó cierto temor:
—¿A papá no le desagradará verlo allí?
—Una barbaridad; pero eso ya no tiene importancia ahora. —La señorita Overmore hablaba con alguna segunda intención, para desconcierto de su alumna.
