Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa Sir Claude la contempló mientras ella abrazaba encantadoramente a la niña:
—Me alegra mucho que la quiera usted de veras. Eso facilitará bastante las cosas.
La señora de Beale se incorporó lentamente, sin soltar a Maisie, pero exhalando un leve suspiro:
—Bien, pues si se alegra usted, miel sobre hojuelas; pues le aseguro que yo nunca cederé cualesquiera derechos que tenga sobre ella y que pueda considerar honradamente que he conquistado a base de mis propios sacrificios. Nunca traicionaré mi interés por ella. Lo que parece haber sucedido es que ella nos ha unido a usted y a mÃ.
—Ella nos ha unido a usted y a mà —dijo Sir Claude.
El complacido eco masculino corroboró la feliz circunstancia, y Maisie espetó casi con entusiasmo:
—¡Yo os he unido a ti y a ella!
Naturalmente sus compañeros volvieron a reÃrse y la señora de Beale le dio un afectuoso zarandeo:
—¡Monstruita, ten cuidado con las cosas que haces! Pero asà es ella —continuó para Sir Claude—. Ya lo hizo antes conmigo y con Beale.
—Perfectamente entonces —le dijo él a Maisie—; a ver si eres capaz de hacerlo también en nuestra casa. —Volvió a solicitarla con la mano—. ¿Quieres que nos marchemos ahora mismo?