Otra vuelta de tuerca
Otra vuelta de tuerca —Era una persona encantadora, pero diez años mayor que yo. Fue institutriz de mi hermana —dijo suavemente—. Era la mujer más agradable que he conocido en su profesión; hubiera merecido otra cosa. De eso hace mucho tiempo, y el episodio ocurrió mucho antes. Yo estaba en el Trinity y la encontré en casa al regresar para mi segundo veraneo. Aquel año fue algo más que eso, fue un hermoso verano; y en sus horas libres dimos paseos y tuvimos conversaciones en el jardÃn, conversaciones en las que me sorprendió su gran inteligencia y simpatÃa. SÃ, sÃ, no se rÃan: me gustaba enormemente y hasta el dÃa de hoy me alegra pensar que también yo le gustaba a ella. De no ser asÃ, no me lo habrÃa contado. Nunca lo hubiera contado a nadie. No es que ella me lo dijera, sino que yo lo sabÃa. Estaba seguro, lo comprendÃa. Juzgarán mejor las razones cuando hayan oÃdo la historia.
—¿Porque habÃa pasado tanto miedo?
Continuaba mirándome fijamente.
—Juzgarán mejor —repitió—, luego.
Yo también lo miré fijamente.
—Comprendo. Estaba enamorada.
Rio por primera vez.