Otra vuelta de tuerca
Otra vuelta de tuerca —¿Me buscabas por la ventana? —dije—. ¿Pensabas que podÃa estar paseándome por el parque?
—Bueno, ya sabe, pensé que habÃa alguien…
Nunca habÃa palidecido tanto como al sonreÃrme ahora.
¡Y cómo la miré yo entonces!
—¿Y has visto a alguien?
—¡Ah, no! —respondió casi con resentimiento, utilizando el privilegio de la incoherencia infantil, bien que con gran dulzura en la forma de balbucir su negativa.