Washington Square
Washington Square En cierta ocasión, cuando la niña tenÃa cerca de doce años, el doctor Sloper habló con su hermana.
—Procura convertirla en una mujer inteligente, Lavinia —le dijo—. Me gustarÃa que fuese una mujer inteligente.
La señora Penniman se quedó un momento pensativa tras oÃr estas palabras.
—Mi querido Austin —preguntó entonces—, ¿crees que es mejor ser inteligente que ser bueno?
—¿Bueno para qué? —replicó el doctor—. Nadie que no sea inteligente es bueno para nada.
La señora Penniman no vio razón para disentir. Es posible que diera en pensar que su gran utilidad en el mundo se debÃa a su capacidad para aceptar muchas cosas.
—Claro que quiero que Catherine sea buena —dijo el doctor al dÃa siguiente—, pero por no ser tonta no será menos virtuosa. No la creo capaz de ser mala; nunca habrá en su carácter una pizca de maldad. Es un pedazo de pan, como se suele decir, pero no me gustarÃa tener que compararla dentro de seis años con el alimento básico.