Washington Square
Washington Square —¿Temes que pueda ser insÃpida? Mi querido hermano, ya me ocupo yo de poner la mantequilla. No tienes de qué preocuparte —respondió la señora Penniman, que se arrogaba los «logros» de Catherine porque supervisaba sus ejercicios al piano, un instrumento en el que la muchacha demostraba cierto talento, y la acompañaba también a sus clases de baile, donde no tenÃa más remedio que reconocer que la estampa de su sobrina no pasaba de ser discreta.