Washington Square
Washington Square La señora Penniman a veces daba por descontado que los demás tenÃan tanta imaginación como ella; de ahà que, cuando al cabo de media hora llegó su hermano, se dirigió a él guiada por esta firme convicción.
—Ha estado aquÃ, Austin. Es una lástima que no lo hayas visto.
—¿De quién demonios hablas? —preguntó el doctor.
—Del señor Morris Townsend; nos ha hecho una visita deliciosa.
—¿Y quién demonios es el señor Morris Townsend?
—La tÃa Lavinia se refiere al caballero… al caballero cuyo nombre yo no recordaba —explicó Catherine.
—El caballero de la fiesta de Elizabeth que estaba tan impresionado con Catherine —apostilló la señora Penniman.
—Ah, ¿conque se llama Morris Townsend? ¿Y ha venido a proponerte matrimonio?
—¡Padre! —murmuró la muchacha por toda respuesta, acercándose a la ventana, donde el crepúsculo habÃa dado paso a la oscuridad.
—No creo que se atreviera a hacer una cosa asà sin tu permiso —contestó Lavinia con mucho donaire.
