Washington Square
Washington Square —Se ha reÃdo de mà por no tener posición. No le he dado importancia, sólo porque es su padre.
—No sé —dijo Catherine—. No sé cuál es su opinión. Estoy segura de que sus intenciones son buenas. No deberÃa usted mostrarse demasiado orgulloso.
—Sólo por usted me mostraré orgulloso —respondió Morris—. ¿Nos veremos en la Plaza, por la tarde?
Un profundo rubor fue la respuesta a esta petición. La muchacha volvió la cabeza, haciendo caso omiso de la pregunta.
—¿Vendrá usted? —insistió él—. Es un lugar muy tranquilo… nadie nos verá… al anochecer.
—Es usted quien se muestra descortés; es usted quien se rÃe cuando dice esas cosas.
—¡Mi querida muchacha! —murmuró el joven.
—¡Bien sabe que hay muy pocas razones para enorgullecerse de mÃ! Soy fea y soy tonta.
Morris recibió este comentario con un ardiente balbuceo en el que Catherine no reconoció ningún sonido articulado, aunque sà la garantÃa de ser lo más querido para él.
De todos modos, siguió hablando.
—Ni siquiera soy… ni siquiera soy… —Y guardó silencio.
—¿Ni siquiera es qué?
—Ni siquiera soy valiente.