Washington Square
Washington Square —Si tenÃas miedo era porque sabÃas que estabas cometiendo una estupidez.
—TenÃa miedo de que no te gustara el señor Townsend.
—Y no te faltaba razón. No me gusta.
—Querido padre, tú no lo conoces —dijo ella, en un tono tÃmidamente polémico que podrÃa haber conmovido al doctor.
—Eso es muy cierto. No lo conozco Ãntimamente, pero lo conozco lo suficiente para formarme una opinión sobre él. Tampoco tú lo conoces.
Catherine seguÃa delante de la chimenea, con las manos un punto crispadas, mientras que su padre, recostado en su butaca, formulaba esta observación con una placidez que bien podÃa causar irritación.
Dudo mucho, en todo caso, de que Catherine estuviese irritada cuando protestó con vehemencia:
—¿Que no lo conozco? —exclamó—. ¡Lo conozco mejor de lo que he llegado a conocer a nadie!
—Sólo conoces una parte de él: la que ha querido mostrarte. Lo demás lo desconoces.
—¿Lo demás? ¿Qué es lo demás?
—Vaya usted a saber. De que es mucho no me cabe ninguna duda.
—Comprendo lo que intentas decir —respondió Catherine, recordando la advertencia de Morris—. Quieres decir que es un mercenario.