Washington Square
Washington Square —Razón de más para no habérsela gastado —exclamó el doctor, poniéndose en pie con una carcajada. Y al ver a su hija, que también se habÃa levantado, tan desmañada en su afán de seriedad, tan anhelosa y tan incapaz de expresarse, la atrajo hacia él y la besó—. Espero no parecerte cruel —dijo, reteniéndola un momento.
Este comentario no fue tranquilizador. Le pareció a Catherine, por el contrario, que insinuaba posibilidades cuya sola idea la aterraba. Pese a todo, consiguió responder con bastante coherencia.
—No, querido padre. Pues si supieras cómo me siento, y por fuerza lo sabes, porque tú lo sabes todo, serÃas bueno y amable.
—SÃ, creo que sé cómo te sientes —dijo el doctor—. Seré muy bueno, no te quepa duda. Y mañana veré al señor Townsend. Entre tanto, ten la bondad de no decirle a nadie que te has prometido.