El plan maestro
El plan maestro Mientras tanto, Durand también avanza en su propia senda. Su obsesión lo ha llevado a visitar catedrales góticas donde las vidrieras reproducen estrellas que no pertenecen a este cielo. Estudia los códices alquímicos y descubre referencias cruzadas entre santos, ángeles y seres que bajan del cielo con conocimientos. Lo que en su juventud habría llamado herejía, ahora le parece una clave perdida.
—¿Y si los ángeles nunca fueron metáfora? —se pregunta.
En un seminario clandestino en Lyon, conoce a otros religiosos que han llegado a las mismas conclusiones. Le muestran grabados medievales donde aparecen figuras idénticas a las descritas por culturas separadas por océanos y milenios. El mensaje es el mismo: alguien vino. Y dejó instrucciones.
Javier recibe una invitación anónima para participar en un simposio secreto en los Alpes. Acuden artistas, científicos, arqueólogos. Todos con historias similares. El evento es orquestado por un grupo que se hace llamar Los Custodios . Su objetivo: rastrear las huellas de un conocimiento primordial, disperso en el arte, la arquitectura y la mitología del mundo.
Uno de los ponentes afirma:
—Todo lo que creemos descubrir hoy ya fue dicho en piedra, en lienzo, en fuego. Nosotros solo desenterramos las migas del plan maestro.