El plan maestro
El plan maestro —El arte cambia cuando tú cambias —susurra una visitante a su lado—. Es un espejo vivo.
Javier, impulsado por la sincronicidad de los eventos, empieza a redactar un informe, una suerte de diario que combine todas las pistas: los encuentros con Fovel, las visiones de sus hijos, los símbolos en cuevas, templos y museos. Llama al documento “El códice del ojo absoluto”. No es un libro de teorías, sino un mapa de experiencia. Un intento por descifrar qué tienen en común todas las revelaciones que ha recogido.
Descubre que muchas de las personas que han tenido estos contactos pertenecen a linajes familiares antiguos. Como si ciertos genes, ciertas memorias, fueran portadores naturales del acceso. Algunos científicos entrevistados le hablan de epigenética. Otros, de reencarnación. Pero todos, de una misma sensación: esto no es nuevo. Esto ya lo sabían. Solo lo habían olvidado.
En su diario escribe:
—¿Y si todo esto es parte de un entrenamiento? ¿Y si nuestras almas, como las pinturas, son solo capas que cubren una imagen original? ¿Y si estamos siendo guiados a recordar?