El plan maestro
El plan maestro Mientras tanto, Javier y su familia avanzan por la cueva. Las figuras pintadas los rodean como fragmentos de otro tiempo: caballos, manos, signos extraños. Sandra, la guía, cambia de actitud. Ya no parece solo una funcionaria del patrimonio. Se convierte en narradora, en iniciadora. Les cuenta que las cuevas fueron templos, que la oscuridad era parte del ritual y que los niños, con su mirada libre, eran quizás los únicos capaces de captar el mensaje. La operación Vultus toma vuelo: Martín y Sofía descubren formas invisibles para los adultos. Ven ciervos, lanzas, movimientos congelados en la roca.
—¿No lo ves, papá? Está volando —dice Sofía señalando un bisonte.
Javier comienza a sospechar que no es el único que sigue el hilo de algo invisible. Las cartas que recibió no fueron una casualidad. Lo conectan con un patrón global: en cada continente, en cada cultura, hubo testigos de lo oculto. Guardianes del “arcanon”. Personas que, como Fovel, aparecían brevemente, dejaban una enseñanza y desaparecían.
