Sempiterno
Sempiterno —No recuerdas esa sonrisa, ¿verdad? —pregunta Brendan.
—No. Pero quiero volver a sentirla.
La confesión es un cuchillo entre ambos. Brendan aparta la vista. Porque sabe que mientras ella recuerda lo bueno, él se aferra al odio. A la pérdida.
De vuelta en la casa, una tormenta rompe el silencio. Las goteras hacen eco en el techo. Caleb sostiene una pistola. Mira el arma como si fuera una promesa.
—Esto no termina hasta que lo encuentre.
Bex, agotada, responde:
—¿Y si cuando lo encuentres ya no queda nada de nosotros?
Las grietas no son visibles, pero se sienten. En cada gesto, en cada palabra no dicha. En cada noche en que uno de ellos se pregunta si el grupo aguantará hasta el final.
La cacerÃa continúa. Pero el mayor peligro no está fuera. Está adentro. En el miedo. En la rabia. En lo que podrÃan convertirse si cruzan la última lÃnea.
La red se cierra. Han conseguido una pista sólida: una ubicación donde Sawyer podrÃa estar operando en secreto. Un edificio abandonado cerca del puerto, rodeado de cámaras ocultas, de movimientos extraños. La posibilidad es real. Y también el riesgo.
—Esta es nuestra oportunidad —afirma Bex.