La decisión más difÃcil
La decisión más difÃcil Mientras tanto, en casa, Kate se volvÃa más débil. Jesse se habÃa convertido en su compañero habitual, trayendo cigarrillos que ella nunca fumaba y revistas que apenas leÃa. —¿Crees que Anna ganará? —le preguntó Kate una tarde, mientras Jesse encendÃa un cigarrillo para él mismo. —Probablemente. Es más fuerte de lo que parece. —Siempre lo ha sido. Más fuerte que yo, al menos.
Jesse no respondió de inmediato. Miró a su hermana, su rostro pálido y delgado, y sintió una oleada de ira, no contra ella, sino contra el mundo que la habÃa condenado a esta vida. —No digas eso. Tú eres la razón por la que seguimos aquÃ. Sin ti, no serÃamos nada.
Kate sonrió débilmente, pero la verdad en sus ojos era ineludible. SabÃa que era el centro de todo, pero también entendÃa el costo de esa posición.
En el tribunal, la tensión alcanzó su punto más alto cuando Brian fue llamado a testificar. Campbell lo abordó con un enfoque más suave. —Señor Fitzgerald, ¿cómo describirÃa a Anna? Brian respiró hondo, como si estuviera eligiendo cuidadosamente sus palabras. —Es increÃblemente fuerte. Más de lo que le damos crédito. —¿Cree que ha tenido la oportunidad de ser solo una niña?