La decisión más difícil
La decisión más difícil Las grietas en la familia Fitzgerald ya no eran invisibles. Cada palabra en el tribunal, cada mirada de reproche o dolor, ampliaba la distancia entre ellos. Sara se aferraba a su papel de madre guerrera, luchando no solo por Kate, sino contra lo que percibía como un ataque directo a su amor por sus hijos. Brian, siempre el mediador, comenzaba a sentir que la neutralidad ya no era una opción. Y Anna, la chispa que había encendido este fuego, veía cómo su decisión quemaba lentamente todo lo que alguna vez llamó hogar.
En el tribunal, Sara fue llamada al estrado. Campbell Alexander se acercó, su mirada calculadora perforando la fachada de control de Sara. —Señora Fitzgerald, ¿cuántas operaciones ha tenido Anna? —No sé el número exacto —respondió Sara, incómoda. —¿Más de diez? —Sí. —¿Más de veinte? Sara vaciló, su voz se quebró un poco. —No lo sé.
La sala permaneció en silencio mientras Campbell continuaba. —¿Alguna vez le preguntó a Anna si quería someterse a esos procedimientos? —Es mi hija. Lo que hago es para salvar a Kate. —Pero, ¿alguna vez le preguntó?
Sara tragó saliva, incapaz de responder. El peso de la pregunta era evidente, incluso para ella.
