La decisión más difÃcil
La decisión más difÃcil Anna respiró hondo, mirando a su madre, luego a su padre, y finalmente a Kate, que habÃa insistido en estar presente ese dÃa. —Porque nunca me han dejado decidir. Siempre ha sido por Kate, y yo la quiero, pero quiero poder decir que mi cuerpo es mÃo.
Sara no pudo contenerse. Se levantó de su asiento, sus palabras cargadas de emoción. —¡Anna, esto no es solo tuyo! ¿No ves que estás poniendo en peligro la vida de tu hermana?
El juez golpeó su mazo. —¡Señora Fitzgerald, mantenga el orden!
Pero las palabras ya estaban dichas, y el impacto se reflejaba en la cara de Anna. Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos, pero no dejó que cayeran. —Siempre es por Kate —repitió Anna, mirando a su madre—. Pero nunca es por mÃ.
El momento congeló a todos en la sala. Sara se desplomó en su asiento, como si finalmente entendiera algo que habÃa estado evitando durante años. Brian colocó una mano sobre su hombro, pero ella no la apartó.
Cuando fue el turno de Kate de hablar, todos sabÃan que serÃa el clÃmax de la audiencia. La hermana mayor, débil pero determinada, pidió dirigirse directamente al juez. —Yo le pedà que lo hiciera.