La decisión más difÃcil
La decisión más difÃcil El abogado se reclinó en su silla, tamborileando los dedos sobre el escritorio. Campbell tenÃa fama de tomar los casos más escandalosos, pero esta petición, hecha por una niña cuya voz apenas temblaba, lo desconcertó. Sin embargo, vio algo en Anna: determinación.
—¿Entiendes lo que estás pidiendo? Esto no será fácil. Tus padres no se quedarán de brazos cruzados. —Lo sé. Pero ya he tomado mi decisión.
Cuando Anna salió del despacho, el mundo parecÃa más grande, más peligroso. En su mente, la imagen de Kate, débil y pálida, la acompañaba como un espectro. HabÃa amado a su hermana toda su vida, pero por primera vez estaba luchando por sà misma, y esa lucha traÃa un peso insoportable.
De vuelta en casa, la tensión era palpable. Su madre, Sara, seguÃa organizando calendarios médicos y llamadas de emergencia. Su padre, Brian, intentaba mantener la paz en medio del caos, aunque cada dÃa parecÃa más cansado. Jesse estaba ausente, como siempre, refugiado en su mundo de incendios y escapatorias nocturnas.
Esa noche, Sara encontró un sobre en la cocina, dirigido a ella. Dentro estaba la notificación de la demanda de Anna.
—¡Brian! —gritó desde la sala, su voz un torrente de incredulidad y rabia. Él llegó corriendo, con una cerveza aún en la mano. —¿Qué pasa? —Anna… ¡Anna nos está demandando!
