Las tropas de la muerte
Las tropas de la muerte Zahara Cody , en la enfermería, observó con creciente preocupación mientras los hombres caían uno por uno. Al principio parecía una simple fiebre, pero pronto la piel de los infectados comenzó a agrietarse, sus cuerpos se convulsionaban en espasmos incontrolables. Los monitores mostraban cómo sus signos vitales desaparecían lentamente hasta que, uno a uno, morían. Pero el verdadero horror no fue la muerte; fue lo que vino después. Zahara presenció lo impensable: los cuerpos se levantaron. No eran humanos ya, sus ojos vacíos y sus cuerpos en descomposición reanimados por una fuerza inexplicable. La peste invisible que los hombres habían traído del destructor no solo mataba, sino que daba vida a los muertos .
Los primeros gritos comenzaron en la enfermería. Uno de los prisioneros que había sido llevado para recibir tratamiento vio cómo un cadáver se levantaba de la camilla a su lado, con sus intestinos colgando y su mandíbula desencajada. El grito de terror resonó por los pasillos, y pronto otros gritos lo siguieron, a medida que más y más cadáveres comenzaban a levantarse, hambrientos, despiadados . Los muertos ya no eran seres humanos, eran criaturas salvajes , impulsadas solo por un hambre primitiva que no se podía saciar.