Las tropas de la muerte
Las tropas de la muerte En cuestión de horas, lo que había comenzado como una simple misión de rescate se convirtió en una pesadilla biológica . Uno tras otro, los prisioneros y la tripulación de la Purga caían. Algunos morían por la peste, otros por las manos de aquellos que antes habían sido sus compañeros. El caos estalló en cada rincón de la nave. Los infectados arrastraban sus cuerpos destrozados por los pasillos, golpeando las puertas de las celdas, buscando más víctimas. Los sonidos metálicos de los pasos tambaleantes y los gruñidos inhumanos resonaban en los corredores vacíos.
Trig y Kale se atrincheraron en su celda, sus corazones latiendo desbocados mientras el caos se desataba fuera de las paredes de metal. Los gritos de los prisioneros al ser atacados por las criaturas resonaban como ecos en sus oídos, y aunque estaban seguros, sabían que era solo cuestión de tiempo antes de que las criaturas llegaran hasta ellos. El miedo era palpable, como una mano fría que les apretaba el pecho, incapaces de moverse ni respirar. A través de los barrotes, Trig vio sombras moviéndose, sombras de lo que alguna vez fueron humanos, ahora convertidos en monstruos.