Las tropas de la muerte
Las tropas de la muerte Zahara, atrapada en la enfermerÃa, miraba impotente mientras los muertos continuaban levantándose, más y más cada minuto. Las puertas de la enfermerÃa temblaban con los golpes de los infectados, y el sonido de las uñas rasgando el metal llenaba la pequeña habitación. No habÃa escapatoria, no habÃa salvación. La Purga se habÃa convertido en una tumba flotante, y los muertos eran los dueños de ella.
Las criaturas, reanimadas por una enfermedad que nadie comprendÃa, cazaban sin piedad, sin pensar, solo movidas por el hambre insaciable. Nadie estaba a salvo, ni los guardias, ni los prisioneros, ni siquiera los que habÃan logrado escapar al principio. Sobrevivir era lo único que importaba, pero cada minuto que pasaba, la esperanza de escapar de ese infierno se desvanecÃa más y más.