La muy catastrófica visita al zoo
La muy catastrófica visita al zoo Los bomberos declaran el colegio “siniestrado”. El agua lo ha arrasado todo. La explicación oficial es simple: plastilina en los lavabos, grifos abiertos por descuido. Pero Joséphine y sus amigos no lo aceptan tan fácilmente. ¿Un accidente? No lo creen. Hay demasiadas piezas que no encajan.
—“¿Por qué los grifos se quedaron abiertos todo el fin de semana?”, pregunta Joséphine. —“¿Y cómo llegó la plastilina ahí si Yoshi siempre la guarda en su mesa?”, agrega Otto.
Yoshi, por señas, asegura que cerró los grifos. Y todos le creen. Porque si alguien comprueba todo diez veces, es él. Entonces, la única opción lógica es que alguien lo hizo... a propósito.
El jefe de bomberos, “Bigotes de Foca”, aparece para investigar. Pero lo hace con una mezcla de torpeza y condescendencia que irrita a los niños.
—“¿Vosotros cerrasteis los grifos?” —“¡Nadie los tocó después de lavarnos las manos!”, grita Artie.
El ridículo interrogatorio se convierte en una farsa. El jefe concluye que fue un simple descuido: los niños se lavaron las manos tras una excursión, y nadie cerró los grifos. Pero Joséphine no se deja engañar. Ella lo ve claro:
