Kenobi
Kenobi Los colonos llegan al cañón donde, según Orrin, los tusken tienen su campamento. Se posicionan detrás de las rocas, listos para disparar.
Ben no puede verlos, pero los siente. Los moradores de las arenas están ahÃ. Esperando.
Orrin levanta la mano. La señal para atacar.
Y entonces, el infierno se desata.
Los blásters rugen en la madrugada. Las balas de los tusken responden desde las sombras. El aire se llena de arena, sangre y fuego.
Los colonos creÃan que tenÃan la ventaja. Se equivocaban.
Uno a uno, caen. Las tácticas tusken no son las de salvajes. Son precisas. Calculadas. Esto no es una escaramuza. Es una emboscada.
Ben lo comprende en el mismo instante en que una figura emerge entre la tormenta de arena.
A’Yark.
No es como los otros tusken. Sus movimientos son medidos, su estrategia es clara. No está aquà para destruir. Está aquà para enviar un mensaje.
Y Ben comprende cuál es ese mensaje:
"Dejen nuestras tierras o mueran."
Los colonos retroceden, pero ya es tarde. Están atrapados.
Ben cierra los ojos. Esto no es su lucha.
Pero tampoco puede dejarlos morir.
