El manual de supervivencia del SAS
El manual de supervivencia del SAS La obtención de alimentos en una situación de supervivencia no debe ser una prioridad inmediata por encima de la protección, el agua o el refugio, pero a medida que se prolonga el tiempo de aislamiento, se vuelve esencial para mantener las energías y la claridad mental.
El principio fundamental es que cualquier alimento disponible en la naturaleza debe ser evaluado con precaución. No se debe consumir nada sin estar seguro de su inocuidad. Para plantas desconocidas, se aplica el método de prueba de comestibilidad en pequeñas cantidades, observando cualquier reacción adversa antes de ingerir mayores cantidades.
En zonas boscosas o de selva, las frutas y los frutos secos locales constituyen una fuente inmediata de energía, pero deben ser cuidadosamente identificados. Muchas plantas tienen imitaciones tóxicas muy similares a las variedades comestibles. Los insectos son una fuente rica en proteínas y grasas. Saltamontes, grillos y gusanos pueden ser consumidos después de ser cocidos o asados para eliminar parásitos. Se debe evitar consumir insectos de colores brillantes o aquellos que desprenden olores fuertes.
