El manual de supervivencia del SAS
El manual de supervivencia del SAS En rÃos, lagunas y zonas costeras, la pesca ofrece una de las formas más eficientes de conseguir alimentos. Utilizando anzuelos improvisados, redes tejidas con fibras vegetales o incluso trampas hechas con piedras, se puede capturar peces de forma relativamente constante. Los peces deben ser cocinados completamente para evitar infecciones parasitarias.
La caza de pequeños animales terrestres también es posible mediante la fabricación de trampas y lazos. Las trampas deben colocarse en rutas de tránsito natural de los animales, como senderos entre la maleza, huellas frescas o zonas de agua. Construir varias trampas aumenta la probabilidad de éxito.
Recolectar moluscos, cangrejos y mariscos en costas o zonas de marea baja provee alimento seguro, aunque deben cocinarse siempre antes de ser ingeridos. En áreas montañosas o desérticas, algunas plantas almacenan raÃces comestibles o agua en sus tejidos, lo cual puede suplir tanto la hidratación como la nutrición básica.
La energÃa debe ser administrada con inteligencia: cazar o recolectar no debe implicar más gasto calórico del que se obtendrá con el alimento conseguido. Por eso, los métodos pasivos como trampas y redes son preferibles frente a la caza activa, que exige altos niveles de energÃa.