La profecía del abad negro
La profecía del abad negro MARCA EN LA PIEL Cuando llegó a su casa, cerró la puerta con llave y trató de recuperar el aliento. Sus manos temblaban.
Fue al baño, se mojó la cara y se miró al espejo.
Y entonces vio algo más.
En su muñeca, como una quemadura leve, un símbolo que no recordaba haber visto antes.
Era la misma marca que había en la piedra de la abadía.
"Sanguis est clavis."
El horror la golpeó como un puño.
Algo en la abadía la había marcado.
Y ahora, ya no estaba sola.
Ada apenas durmió esa noche. Cada vez que cerraba los ojos, veía la silueta en la abadía. Observándola. Esperándola. La marca en su muñeca ardía como un hierro al rojo vivo.
Por la mañana, se cubrió con una venda y trató de actuar con normalidad. Tal vez es una alergia. Un rasguño. Se repetía mentiras, pero en el fondo lo sabía: algo la había seguido de la abadía.
En la escuela, todo le pareció más frío, más silencioso. Los pasillos más largos. Los rincones más oscuros.