El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 8:24 Y en un lugar se les oÃa lamentarse, diciendo: ¡Oh, si nos hubiésemos arrepentido antes de este grande y terrible dÃa, y entonces se habrÃan salvado nuestros hermanos, y no se hubieran quemado en aquella gran ciudad de Zarahemla!
8:25 Y en otro lugar se les oÃa quejarse y lamentarse, diciendo: ¡Oh, si nos hubiésemos arrepentido antes de este grande y terrible dÃa, y no hubiésemos matado y apedreado y echado fuera a los profetas, entonces nuestras madres y nuestras bellas hijas y nuestros niños habrÃan sido preservados, y no enterrados en esa gran ciudad de MoronÃah! Y asÃ, grandes y terribles eran los gemidos del pueblo.
En medio de las tinieblas, la voz de Cristo proclama la destrucción de muchas personas y ciudades por motivo de sus iniquidades—Cristo también proclama su propia divinidad, anuncia que la ley de Moisés se ha cumplido e invita a los hombres a venir a Él y ser salvos. Aproximadamente 34 d.C.
9:1 Y sucedió que se oyó una voz entre todos los habitantes de la tierra, por toda la superficie de esta tierra, clamando: