El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 8:8 Porque como a vestidura los comerá la polilla, como a la lana los consumirá el gusano. Pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación de generación en generación.
8:9 ¡Despierta, despierta; vÃstete de poder, oh brazo del Señor! Despierta como en los dÃas antiguos. ¿No eres tú el que cortó a Rahab e hirió al dragón?
8:10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; quien tornó las profundidades del mar en camino, para que pasaran los redimidos?
8:11 Por tanto, los redimidos del Señor volverán e irán a Sión cantando; y perpetuo gozo y santidad habrá sobre sus cabezas; alegrÃa y regocijo alcanzarán, y huirán el dolor y el llanto.
8:12 Yo soy aquél; sÃ, yo soy el que os consuela. He aquÃ, ¿quién eres tú para temer al hombre, que es mortal, y al hijo del hombre, que será como el heno?
8:13 ¿Y para olvidar al Señor tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y temer continuamente todos los dÃas a causa del furor del opresor, como si estuviera presto para destruir? ¿Y en dónde está el furor del opresor?
8:14 El cautivo desterrado se da prisa para ser suelto, para que no muera en la celda, ni le falte su pan.