El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 9:32 ¡Ay de los ciegos que no quieren ver!, porque perecerán también.
9:33 ¡Ay de los incircuncisos de corazón!, porque el conocimiento de sus iniquidades los herirá en el postrer dÃa.
9:34 ¡Ay del embustero!, porque será arrojado al infierno.
9:35 ¡Ay del asesino que mata intencionalmente!, porque morirá.
9:36 ¡Ay de los que cometen fornicaciones!, porque serán arrojados al infierno.
9:37 SÃ, ¡ay de aquellos que adoran Ãdolos!, porque el diablo de todos los diablos se deleita en ellos.
9:38 Y en fin, ¡ay de todos aquellos que mueren en sus pecados!, porque volverán a Dios, y verán su rostro y quedarán en sus pecados.
9:39 ¡Oh, mis amados hermanos, recordad la horridez de transgredir contra ese Dios Santo, y también lo horrendo que es sucumbir a las seducciones de ese astuto ser! Tened presente que ser de ánimo carnal es muerte, y ser de ánimo espiritual es vida eterna.