El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 9:44 ¡Oh, mis queridos hermanos, recordad mis palabras! He aquÃ, me quito mis vestidos y los sacudo ante vosotros; ruego al Dios de mi salvación que me mire con su ojo que todo lo escudriña; por tanto, sabréis, en el postrer dÃa, cuando todos los hombres sean juzgados según sus obras, que el Dios de Israel vio que sacudà vuestras iniquidades de mi alma, y que me presento con tersura ante él, y estoy limpio de vuestra sangre.
9:45 ¡Oh, mis queridos hermanos, apartaos de vuestros pecados! Sacudid de vosotros las cadenas de aquel que quiere ataros fuertemente; venid a aquel Dios que es la roca de vuestra salvación.
9:46 Preparad vuestras almas para ese dÃa glorioso en que se administrará justicia al justo; sÃ, el dÃa del juicio, a fin de que no os encojáis de miedo espantoso; para que no recordéis vuestra horrorosa culpa con claridad, y os sintáis constreñidos a exclamar: ¡Santos, santos son tus juicios, oh Señor Dios Todopoderoso; mas reconozco mi culpa; violé tu ley, y mÃas son mis transgresiones; y el diablo me ha atrapado, por lo que soy presa de su terrible miseria!