El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 25:7 Mas, he aquí, procedo con mi propia profecía, de acuerdo con mi claridad, en la que sé que nadie puede errar; sin embargo, en los días en que se cumplan las profecías de Isaías, en la época que se realicen, los hombres sabrán de seguro.
25:8 Por tanto, son de valor a los hijos de los hombres; y a los que suponen que no lo son, yo hablaré más particularmente, y limitaré mis palabras a mi propio pueblo; porque sé que serán de gran valor para ellos en los postreros días, porque entonces las entenderán; por consiguiente, es para su bien que las he escrito.
25:9 Y así como una generación ha sido destruida entre los judíos a causa de la iniquidad, de igual manera han sido destruidos de generación en generación, según sus iniquidades; y ninguno de ellos ha sido destruido jamás sin que se lo hayan predicho los profetas del Señor.
25:10 Por tanto, les ha sido dicho concerniente a la destrucción que vendría sobre ellos inmediatamente después que saliera mi padre de Jerusalén; sin embargo, endurecieron sus corazones, y conforme a mi profecía, han sido destruidos, salvo aquellos que fueron llevados cautivos a Babilonia.