El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 27:21 No toques las cosas que están selladas, pues las manifestaré en mi propio y debido tiempo; porque mostraré a los hijos de los hombres que puedo ejecutar mi propia obra.
27:22 Por tanto, cuando hayas leÃdo las palabras que te he mandado, y obtenido los testigos que te he prometido, entonces sellarás otra vez el libro, y lo esconderás para mis propósitos, a fin de que yo preserve las palabras que no has leÃdo, hasta que en mi propia sabidurÃa me parezca oportuno revelar todas las cosas a los hijos de los hombres.
27:23 Porque he aquÃ, yo soy Dios; y soy un Dios de milagros; y manifestaré al mundo que soy el mismo ayer, hoy y para siempre; y no obro entre los hijos de los hombres sino de conformidad con su fe.
27:24 Y otra vez acontecerá que el Señor dirá a aquel que lea las palabras que le han de ser entregadas:
27:25 Por cuanto este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, mas su corazón ha alejado de mÃ, y su temor para conmigo les es inculcado por los preceptos de los hombres,
27:26 procederé yo, por tanto, a ejecutar una obra maravillosa entre este pueblo; sÃ, una obra maravillosa y un prodigio; porque la sabidurÃa de sus sabios e instruidos perecerá, y el entendimiento de sus prudentes será escondido.