El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 1:4 Y hay muchos entre nosotros que reciben muchas revelaciones, porque no todos son obstinados. Y todos los que no son de dura cerviz, y tienen fe, gozan de comunión con el Santo Espíritu, el cual se manifiesta a los hijos de los hombres según su fe.
1:5 Y ahora bien, he aquí, habían pasado ya doscientos años, y el pueblo de Nefi se había hecho fuerte en el país. Se esforzaban por guardar la ley de Moisés y santificar el día de reposo ante el Señor. Y no profanaban ni tampoco blasfemaban; y las leyes del país eran sumamente estrictas.
1:6 Y estaban esparcidos sobre gran parte de la superficie de la tierra, y los lamanitas también. Y éstos eran mucho más numerosos que los nefitas, y se deleitaban en el asesinato y bebían la sangre de animales.
1:7 Y sucedió que muchas veces vinieron a la batalla contra nosotros, los nefitas. Pero nuestros reyes y dirigentes eran grandes hombres en la fe del Señor; y enseñaron a la gente las vías del Señor; por lo tanto, resistimos a los lamanitas y los lanzamos de nuestras tierras, y empezamos a fortificar nuestras ciudades, y los sitios de nuestra herencia, cualesquiera que fuesen.