El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 2:6 Y plantaron sus tiendas alrededor del templo, cada hombre con la puerta de su tienda dando hacia el templo, para que asà se quedaran en sus tiendas y oyeran las palabras que el rey BenjamÃn les iba a hablar;
2:7 porque tan grande era la multitud, que el rey BenjamÃn no podÃa enseñarles a todos dentro de los muros del templo; de modo que hizo construir una torre, para que por ese medio su pueblo oyera las palabras que él les iba a hablar.
2:8 Y aconteció que empezó a hablar a su pueblo desde la torre; y no todos podÃan oÃr sus palabras, a causa de lo inmenso de la multitud; por tanto, mandó que las palabras que él hablase fuesen escritas y enviadas a aquellos que se hallaban fuera del alcance de su voz, para que también éstos recibiesen sus palabras.
2:9 Y éstas son las palabras que él habló e hizo escribir: Hermanos mÃos, todos los que os habéis congregado, vosotros que podéis oÃr las palabras que os declararé hoy; porque no os he mandado subir hasta aquà para tratar livianamente las palabras que os hable, sino para que me escuchéis, y abráis vuestros oÃdos para que podáis oÃr, y vuestros corazones para que podáis entender, y vuestras mentes para que los misterios de Dios sean desplegados a vuestra vista.