El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 2:10 No os he mandado subir hasta aquà para que me temáis, ni para que penséis que yo de mà mismo sea más que un ser mortal.
2:11 Sino que soy como vosotros, sujeto a toda clase de enfermedades de cuerpo y mente; sin embargo, he sido elegido por este pueblo, y ungido por mi padre, y la mano del Señor permitió que yo fuese gobernante y rey de este pueblo; y su incomparable poder me ha guardado y preservado, para serviros con todo el poder, mente y fuerza que el Señor me ha concedido.
2:12 Os digo que asà se me ha permitido emplear mis dÃas en vuestro servicio, aun hasta el dÃa de hoy; y no he procurado de vosotros oro, ni plata, ni ninguna otra clase de riquezas;
2:13 ni he permitido que se os encierre en calabozos, ni que os esclavicéis los unos a los otros, ni que asesinéis, ni depredéis, ni robéis, ni cometáis adulterio; ni tampoco he permitido que cometáis iniquidad en forma alguna, y os he enseñado que debéis guardar los mandamientos del Señor, en todas las cosas que él os ha mandado,
2:14 y aun yo mismo he trabajado con mis propias manos a fin de poder serviros, y que no fueseis abrumados con tributos, ni que cayera sobre vosotros cosa alguna que fuese pesada de llevar; y de todas estas cosas que he hablado, vosotros mismos sois testigos este dÃa.