El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 3:19 Porque el hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caÃda de Adán, y lo será para siempre jamás, a menos que se someta al influjo del Santo EspÃritu, y se despoje del hombre natural, y se haga santo por la expiación de Cristo el Señor, y se vuelva como un niño: sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre él, tal como un niño se somete a su padre.
3:20 Y además, te digo que vendrá el dÃa en que el conocimiento de un Salvador se esparcirá por toda nación, tribu, lengua y pueblo.
3:21 Y he aquÃ, cuando llegue ese dÃa, nadie, salvo los niños pequeños, será hallado sin culpa ante Dios, sino por el arrepentimiento y la fe en el nombre del Señor Dios Omnipotente.
3:22 Y aun ahora, cuando hayas enseñado a los de tu pueblo las cosas que el Señor tu Dios te ha mandado, ya no son hallados entonces sin culpa a la vista de Dios, sino de acuerdo con las palabras que te he hablado.
3:23 Y ahora he declarado las palabras que el Señor Dios me ha mandado.