El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 3:24 Y asà dice el Señor: Estarán como reluciente testimonio contra los de este pueblo en el dÃa del juicio, y por ellas serán juzgados, todo hombre según sus obras, ya sea que fueren buenas o que fueren malas.
3:25 Y si fueren malas, serán consignados al horrendo espectáculo de su propia culpa y abominaciones, que los hará retroceder de la presencia del Señor a un estado de miseria y tormento sin fin, de donde no podrán ya volver; por tanto, han bebido condenación para sus propias almas.
3:26 Por consiguiente, han bebido de la copa de la ira de Dios, la cual tan imposible le serÃa a la justicia negársela, como haberle negado a Adán que cayera por participar del fruto prohibido; por tanto, la misericordia ya no podrÃa reclamarlos para siempre jamás.
3:27 Y su tormento es como un lago de fuego y azufre, cuyas llamas son inextinguibles, y cuyo humo asciende para siempre jamás. Asà me ha mandado el Señor. Amén.