El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 4:32 Y sucedió que le dije que si querÃa escuchar mis palabras, asà como vive el Señor, y como vivo yo, que si prestaba atención a nuestras palabras, le perdonarÃamos la vida.
4:33 Y le hablé, sÃ, le hice juramento de que no tenÃa por qué temer; que serÃa libre como nosotros si descendÃa con nosotros al desierto.
4:34 Y también le dije: Ciertamente el Señor nos ha mandado hacer esto, y ¿no debemos ser diligentes en guardar los mandamientos del Señor? Por lo tanto, si desciendes al desierto adonde está mi padre, habrá lugar para ti entre nosotros.
4:35 Y sucedió que Zoram cobró ánimo al oÃr las palabras que le hablé. Ahora bien, Zoram era el nombre de este siervo; y prometió que descenderÃa al desierto a donde estaba nuestro padre. SÃ, y también nos hizo juramento de que permanecerÃa desde entonces con nosotros.
4:36 Ahora bien, deseábamos que permaneciera con nosotros por esta razón: que los judÃos no supieran de nuestra huida al desierto, no fuera que nos persiguieran y nos destruyeran.
4:37 Y aconteció que cuando Zoram se juramentó, cesaron nuestros temores con respecto a él.
4:38 Y sucedió que tomamos las planchas de bronce y al siervo de Labán, y partimos para el desierto y viajamos hacia la tienda de nuestro padre.