El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 15:27 Por tanto, ¿no deberíais temblar? Porque la salvación no viene a ninguno de éstos, por cuanto el Señor no ha redimido a ninguno de los tales; ni tampoco puede redimirlos; porque el Señor no puede contradecirse a sí mismo; pues no puede negar a la justicia cuando ésta reclama lo suyo.
15:28 Y ahora bien, os digo que vendrá el tiempo en que la salvación del Señor será declarada a toda nación, tribu, lengua y pueblo.
15:29 ¡Sí, tus centinelas levantarán sus voces, oh Señor! Unánimes cantarán, porque verán ojo a ojo, cuando el Señor hiciere volver a Sión.
15:30 ¡Prorrumpid en gozo! ¡Cantad juntamente, soledades de Jerusalén! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusalén.
15:31 El Señor ha desnudado su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los extremos de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.
Dios redime a los hombres de su estado caído y perdido—Los que son de naturaleza carnal permanecen como si no hubiera habido redención—Cristo hace posible la resurrección a la vida eterna o a la condenación sin fin. Aproximadamente 148 a.C.