El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 8:31 Y les fue dado tal poder, que no pudieron ser encerrados en calabozos, ni fue posible que hombre alguno los matara; sin embargo, no ejercieron su poder sino hasta que fueron atados con cuerdas y echados en la cárcel. Y se hizo asà para que el Señor manifestara su poder en ellos.
8:32 Y sucedió que salieron y empezaron a predicar y a profetizar al pueblo, de acuerdo con el espÃritu y el poder que el Señor les habÃa dado.
Alma manda al pueblo de AmmonÃah que se arrepienta—El Señor será misericordioso para con los lamanitas en los últimos dÃas—Si los nefitas abandonan la luz, serán destruidos por los lamanitas—El Hijo de Dios viene pronto—Él redimirá a aquellos que se arrepientan, se bauticen y tengan fe en su nombre. Aproximadamente 82 a.C.
9:1 Y además, yo, Alma, habiéndome mandado Dios que tomara a Amulek y fuera y predicara de nuevo a este pueblo, o sea, el pueblo que vivÃa en la ciudad de AmmonÃah, sucedió que al empezar yo a predicarles, ellos comenzaron a contender conmigo diciendo:
9:2 ¿Quién eres tú? ¿Te supones que vamos a creer en el testimonio de un hombre, aunque nos predicara que la tierra iba a dejar de ser?
