El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 10:23 Mas es por las oraciones de los justos que sois preservados; ahora pues, si desecháis a los justos de entre vosotros, entonces el Señor no detendrá su mano, sino que en su furiosa ira vendrá contra vosotros; entonces seréis afligidos por el hambre, por pestilencia, y por la espada; y el tiempo pronto viene, a menos que os arrepintáis.
10:24 Y sucedió que los del pueblo se irritaron aún más contra Amulek, y gritaron, diciendo: Este hombre vilipendia nuestras leyes, que son justas, y a nuestros sabios abogados que hemos elegido.
10:25 Pero Amulek extendió su mano y les gritó con mayor fuerza, diciendo: ¡Oh generación malvada y perversa! ¿Por qué habrá asido Satanás tan fuertemente vuestros corazones? ¿por qué queréis someteros a él para que os domine, para cegar vuestros ojos al grado de no querer entender, de acuerdo con su verdad, las palabras que se hablan?
10:26 Pues he aquÃ, ¿he testificado en contra de vuestra ley? Es que no entendéis. DecÃs que he hablado contra vuestra ley; mas no es asÃ, sino que he hablado a favor de vuestra ley, para vuestra condenación.
10:27 Y he aquÃ, os digo que la iniquidad de vuestros abogados y vuestros jueces está empezando a establecer el fundamento de la destrucción de este pueblo.