El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 14:10 Y cuando Amulek vio los dolores de las mujeres y los niños que se consumían en la hoguera, se condolió también, y dijo a Alma: ¿Cómo podemos presenciar esta horrible escena? Extendamos, pues, nuestras manos y ejerzamos el poder de Dios que está en nosotros, y salvémoslos de las llamas.
14:11 Mas le dijo Alma: El Espíritu me impide extender la mano; pues he aquí, el Señor los recibe para sí mismo en gloria; y él permite que el pueblo les haga esto, según la dureza de sus corazones, para que los juicios que en su ira envíe sobre ellos sean justos; y la sangre del inocente será un testimonio en su contra, sí, y clamará fuertemente contra ellos en el postrer día.
14:12 Entonces Amulek dijo a Alma: He aquí, quizá nos quemen a nosotros también.
14:13 Y Alma dijo: Hágase según la voluntad del Señor. Mas he aquí, nuestra obra no se ha cumplido; por tanto, no nos quemarán.