El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 31:11 Sí, y en fin, pervertían las vías del Señor en muchísimos casos; por lo tanto, por esta razón, Alma y sus hermanos fueron a su tierra para predicarles la palabra.
31:12 Y cuando llegaron a su tierra, he aquí, para su asombro hallaron que los zoramitas habían edificado sinagogas, y que se congregaban un día de la semana, el cual llamaban el día del Señor; y adoraban de una manera que Alma y sus hermanos nunca habían visto;
31:13 porque habían erigido en el centro de su sinagoga una plataforma que llegaba más alto que la cabeza, y en cuya parte superior sólo cabía una persona.
31:14 De manera que el que deseaba adorar, tenía que ir y ocupar esta parte superior, y extender las manos hacia el cielo, y clamar en voz alta, diciendo:
31:15 ¡Santo, Santo Dios; creemos que eres Dios, y creemos que eres santo, y que fuiste un espíritu, y que eres un espíritu y que serás un espíritu para siempre!