El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 31:16 ¡Santo Dios, creemos que tú nos has separado de nuestros hermanos; y no creemos en la tradición de nuestros hermanos que les fue transmitida por las puerilidades de sus padres; mas creemos que nos has escogido para ser tus santos hijos; y también nos has dado a conocer que no habrá Cristo!
31:17 ¡Mas tú eres el mismo ayer, hoy y para siempre; y nos has elegido para que seamos salvos, mientras que todos los que nos rodean son elegidos para ser arrojados por tu ira al infierno; y por esta santidad, oh Dios, te damos gracias; y también te damos gracias porque nos has elegido, a fin de que no seamos llevados en pos de las necias tradiciones de nuestros hermanos que los someten a una creencia en Cristo, lo que conduce sus corazones a apartarse lejos de ti, Dios nuestro!
31:18 Y de nuevo te damos las gracias, oh Dios, porque somos un pueblo electo y santo. Amén.
31:19 Y aconteció que después que Alma, sus hermanos y sus hijos hubieron oÃdo estas oraciones, se asombraron sobremanera.
31:20 Pues he aquÃ, cada uno iba y ofrecÃa estas mismas oraciones.
31:21 Y el nombre que daban a este sitio era Rameúmptom, que interpretado quiere decir el santo púlpito.