El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 31:27 He aquÃ, ¡oh Dios!, te invocan; y sin embargo, sus corazones son consumidos en su orgullo. He aquÃ, ¡oh Dios!, te llaman con su boca a la vez que se han engreÃdo, hasta inflarse grandemente, con las vanidades del mundo.
31:28 He ahÃ, ¡oh Dios mÃo!, sus suntuosos vestidos, y sus anillos, sus brazaletes, sus ornamentos de oro y todos sus objetos preciosos con que se adornan; y he aquÃ, sus corazones están puestos en estas cosas, y aún asà te invocan, diciendo: Gracias te damos, ¡oh Dios!, porque te somos un pueblo escogido, mientras que los otros perecerán.
31:29 SÃ, y dicen que tú les has dado a conocer que no habrá Cristo.
31:30 ¡Oh Señor Dios!, ¿hasta cuándo consentirás que exista tal perversidad e infidelidad entre este pueblo? ¡Oh Señor, dame fuerzas para sobrellevar mis flaquezas; porque soy débil, y semejante iniquidad entre este pueblo contrista mi alma!
31:31 ¡Oh Señor, mi corazón se halla afligido en sumo grado; consuela mi alma en Cristo! ¡Oh Señor, concédeme que tenga fuerzas para sufrir con paciencia estas aflicciones que vendrán sobre mÃ, a causa de la iniquidad de este pueblo!