El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 31:32 ¡Oh Señor, consuela mi alma y concédeme el éxito, así como a mis consiervos que se hallan conmigo; sí, Ammón y Aarón y Omner, como también Amulek y Zeezrom, y también mis dos hijos! Sí, conforta a todos éstos, ¡oh Señor! Sí, consuela sus almas en Cristo.
31:33 ¡Concédeles que tengan fuerza para poder sobrellevar las aflicciones que les sobrevendrán por motivo de las iniquidades de este pueblo!
31:34 ¡Oh Señor, concédenos lograr el éxito al traerlos nuevamente a ti en Cristo!
31:35 ¡He aquí, sus almas son preciosas, oh Señor, y muchos de ellos son nuestros hermanos; por tanto, danos, oh Señor, poder y sabiduría para que podamos traer a éstos, nuestros hermanos, nuevamente a ti!
31:36 Y aconteció que cuando Alma hubo dicho estas palabras, puso sus manos sobre todos aquellos que estaban con él. Y he aquí, al imponerles las manos, fueron llenos del Espíritu Santo.
31:37 Y tras esto se separaron unos de otros, sin preocuparse por lo que habían de comer, ni por lo que habían de beber, ni por lo que habían de vestir.